
Generales
» En el extranjero es probable que el medicamento que normalmente tomamos no esté comercializado o lo esté con otro nombre, que el médico no hable nuestro idioma o que nos resulte imposible encontrar aquel recurso que en nuestro entorno tenemos tan a mano para una simple dolencia sin importancia.
Por esta razón vamos a esbozar algunos botiquines tipo: para país tropical, desierto, zona de frío, etc. Recordar que esta información es ofrecida de un modo orientativo.
Nuestro farmacéutico habitual es el profesional sanitario más cercano para aconsejarnos sobre el contenido del botiquín de viaje. Aunque no debemos descartar la consulta a nuestro médico de cabecera y, en caso de país tropical, la inexcusable visita a Medicina Exterior.
Si estamos tomando algún tratamiento y nos desplazamos fuera de nuestro país es importante llevar dosis suficientes para todo el viaje pues obtenerlo en el extranjero puede resultar complicado e incluso imposible.
El botiquín de viaje debe ser resistente y ligero, situarse en lugares los más secos y frescos posibles (evitando las zonas bajo los vidrios de los coches o las partes superiores o inferiores de las mochilas) y mantenerlo protegido del sol y de la luz. Los medicamentos deben estar etiquetados y llevar prospecto y fecha de caducidad. Otro de los motivos para conservar los prospectos es que en algunos países no podremos encontrar en la farmacia ciertos medicamentos, pero con sus principios activos podrémos encontrar genéricoso o similares con otra marca comercial. Además es aconsejable llevar encima algunas dosis por si perdemos el equipaje, y recetas médicas de los medicamentos que transportamos para evitar posibles problemas en las aduanas.
En los trayectos a la ida y durante el viaje, donde facturemos las maletas (avion, tren, etc) debemos llevar el botiquín en el equipaje de mano, extrayendo de él agujas, tijeras u objetos cortantes y punzantes, que nos darán un disgusto seguro al pasar por el escáner. Recordar que estos objetos no están permitidos en cabina del avión.
Consejos Practicos
» A la hora de diseñar un nuevo botiquín y de mantener en buen estado el antiguo, unos sencillos consejos pueden sernos muy útiles: - El botiquín siempre debe guardarse en un lugar protegido del calor, la luz y la humedad.
- Cada año antes de iniciar nuestras vacaciones, debemos revisar la caducidad y el estado de los medicamentos que componen el botiquín. - Conservar los prospectos de los medicamentos que nos serán muy útiles para consultar las indicaciones y sobre todo posibles incompatibilidades o interacciones y contraindicaciones entre ellos.
- Es más práctico, dividir el botiquín en dos partes, una de cosas esenciales o habituales (tiritas, antidierreico, etc) que viaja en al mochila pequeña o equipaje de mano y otra con las cosas menos esenciales o menos habituales (medicinas específicas, antibioticos no en uso, tijeras, jeringuillas...) que viaja en la mochila grande o maleta.
- El botiquín se debe llevar en una o varias cajas resistentes (puede servir una caja de plástico para guardar alimentos) si no se quiere gastar el dinero en una caja especial para botiquines.
Botiquin para el frio
» El botiquín de países fríos, depende de la época del año en que se viaje. Recordemos que en estos países las diferencias climáticas entre estaciones son muy fuertes. Si viajamos en verano, los repelentes de mosquitos y otras barreras pueden desempeñar un papel importante. Debido a la fuerte radiación de la estación estival, tampoco debemos olvidar las protecciones solares, tanto para piel como para ojos (gafas de sol).
En la estación fría podemos obviar los artículos anteriores, pero deberíamos llevar una manta térmica entre nuestro equipaje, para una posible emergencia. Tambien deberíamos añadir al botiquín estándar proteción labial, así como con una crema protectora para la piel, ambas cosas siempre a mano.
Nota Importante
» Notas Importantes: Recordar, otra vez, que en el avión no se puede llevar las agujas, ni tijeras en equipaje de mano, pero si que debemos llevar los elemento esenciales del botiquín. Los medicamentos no esenciales (aspirinas, antibioticos...) pueden ser repartidos en los botiquines de varias personas, siempre que cada persona sea responsable de su parte, esté localizada la persona que lleva cada medicamento y se lleve una cantidad ligeramente superior al caso individual. De este modo se ahorrará en tamaño del botiquín e incluso se puede enriquecer con algunos medicamentos extra.
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